08
La teología de Jonatan Edwards (3 de 6)
Entry Feed TrackbackY el mismo constituyo a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de cristo (Ef. 4:11-12).
Hay integración entre la razón y la Biblia
Tristemente el cristianismo moderno y los cristianos han abrazado la irracionalidad. No les gusta leer. Un cristiano que no le guste leer es una contradicción. Porque cristo mismo les ha llamado a escudriñar las Escrituras. Y para cumplir el mandato de Cristo es necesario que la iglesia sepa los principios básicos de interpretación. Los cristianos deben utilizar los diccionarios bíblicos, conocer la geografía de la Biblia, la historia de la Biblia, usar los principios mismos de la lógica y ser un constante lector en dependencia del Espíritu Santo. De lo contrario mutilaremos el mensaje de la Palabra de Dios.
La necesidad de un cristianismo apologético.
Para ser luz y sal debemos ser teólogos y apologistas. El método evangelístico moderno por parte de los evangélicos es uno simplista. Se olvida que nos enfrentamos con un hombre moderno, con un hombre que piensa bien distinto al hombre de hace cien años atrás.
Hace cien años atrás, el hombre, aunque no cristiano, pensaba que hay verdades absolutas. Que a través del uso del lenguaje podemos comunicar verdad. Pero el hombre moderno del siglo 21 no piensa así. Piensa que todo es relativo. Nada es seguro. Que no podemos conocer la verdad. Es más, no hay verdad alguna sino distintos puntos de vista. No podemos llegar a la verdad porque no existe. Si esto es así es importante que la iglesia entienda que en su evangelismo no sólo es llamado por tiempos a defender el cristianismo de las religiones falsas y las doctrinas falsas, sino que es llamada a justificar y probar que el verdadero conocimiento es posible. Qua a través del lenguaje podemos arribar a un conocimiento verdadero. Que la verdad es alcanzable. Y esto debe ser expuesto antes de presentar el corazón del evangelio.
Nuestra tarea evangelística será estorbada si no hacemos un pre-evangelismo. Tenemos que probar que el hombre puede conocer la verdad y que podemos conocer la verdad porque la Verdad misma nos ha creado a su imagen y semejanza. Es necesario además que entendamos que el hombre moderno está doblemente perdido. Está perdido por el pecado. Pero además está perdido existencialmente. A él se le ha enseñado que el ser humano es meramente un animal. Con el mismo valor que un mismo animal. La vida y su vida es de poco valor. Tenemos que enseñarles que todo ser humano por ser humano es de un valor incalculable. La vida humana sobrepasa en valor y dignidad a la vida animal. Aunque caído y totalmente depravado es aún un ser creado a la imagen de Dios.
La iglesia es llamada a probar la existencia de Dios y no meramente a asumir que Dios existe. ¿Cómo podemos presentar a Jesús como el único salvador el pecado si no hemos probado que el hombre es pecador? ¿Cómo podemos probar que el hombre es pecador si no hemos probado que esa es la enseñanza bíblica? Y, ¿cómo podemos probar que ella es divina si no hemos probado que Dios existe? Debemos presentar evidencias por el cristianismo y no meramente asumir el cristianismo. Jonathan Edwards no era presuposicionalista. Edwards creía en la necesidad de probar la existencia de Dios como un prerrequisito para evangelizar efectivamente. A eso está llamada la iglesia del siglo 21 a hacer.
Roberto Quiñones
Nota: Este artículo, que nosotros ponemos a disposición de ustedes en seis partes, apareció publicado “in extenso” en la revista Reforma Siglo 21, en su edición de Abril 2009, y es usado con el debido permiso de sus editores.















