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Exposición sobre el aborto ante el congreso dominicano por el p. Sugel Michelén

Radio Eternidad presenta el texto de la exposición que hiciera el pastor Sugel Michelén ante los miembros de la Comisión Especial designada por el Congreso Nacional, que estudia el caso sobre la despenalización del aborto.   Esta exposición se llevó a cabo en la sede del Congreso Nacional, en Santo Domingo, capital de la República Dominicana, el  22 de Agosto del 2007.  Si le interesa en audio, puede escucharla o copiarla desde en nuestra sección de programas especiales.

    "Sabemos que el tema del aborto tiende a generar fuertes emociones, y no puede ser de otra manera. Anualmente se realizan en el mundo unos 60 millones de abortos, cerca de millón y medio solo en EUA. Si se trata de la destrucción de vidas humanas, estamos hablando del más grande genocidio de la historia. Es imposible abordar este tema sin que nuestras emociones se vean envueltas.

Sin embargo, las cuestiones éticas no pueden decidirse en base a argumentos emocionales, ni tampoco por consenso. El hecho de que el aborto sea legal en otros países no es lo que debe inclinar la balanza hacia un lado o hacia el otro. Lo que debe debatirse aquí es si el aborto es o no un atentado contra la vida de un ser humano. Ese es el centro de esta cuestión. Sospecho que si lo mas ardientes defensores de la libre elección de la mujer se convencieran de que el feto es una persona viva, probablemente muchos de ellos cambiarían su posición.

     Ahora bien, ¿cómo vamos a determinar la naturaleza del nonato? ¿Quién define el momento en que una vida humana comienza a ser sagrada y digna de protección?  Todos sabemos que cuando un óvulo humano es fecundado por un espermatozoide humano, el fruto resultante es un ser humano. El cambio de cosa a persona no ocurre en el momento en que el momento del parto ni en ninguna otra etapa del embarazo, sino en el momento en que el óvulo es fecundado y comienza ese proceso de desarrollo que, de hecho, no concluye en el nacimiento. Y las evidencias al respecto son muy contundentes, como han señalado otros en este mismo foro (Congreso Nacional).

     Pero aun en el caso de que hubiese en algunos una duda razonable en cuanto al momento en que comienza la vida humana, ¿no debiera la duda movernos a preservar al embrión en vez de destruirlo? Si un cazador ignora lo que hay detrás de un arbusto en movimiento ¿su incertidumbre le lleva a disparar o a no hacerlo? Yo me pregunto, señores legisladores ¿no deberíamos dar a la vida el beneficio de la duda?

     Uno de los argumentos que aducen los partidarios del aborto es que la mujer tiene derecho sobre su cuerpo y, por ende, sobre la continuación o término de su embarazo. Pero este argumento se sostiene o cae dependiendo de lo que pensemos acerca de la naturaleza del embrión. La vida humana es un bien jurídico supremo y trasciende al derecho de la privacidad.

     Es erróneo pensar que, por el hecho de que se encuentre geográficamente en el vientre de su madre, el feto sea parte esencial de su cuerpo como lo es su riñón o su páncreas.

     Otro de los argumentos que esgrimen los defensores del aborto es que su ilegalidad obliga a muchas mujeres a abortar en circunstancias de alto riesgo, poniendo en peligro sus vidas. Pero lo cierto es que el aborto siempre es arriesgado, tanto física como sicológicamente, y mientras más personas aborten mayor será el riesgo. Y en lo que respecta a los niños en gestación la mortalidad en caso de aborto siempre es de un cien por ciento. Así que el problema ético sigue siendo el mismo: Los seres humanos que son privados de su vida antes de nacer.

     Otros consideran el aborto como un mal menor en comparación con otros males mayores, como, por ejemplo, la mala calidad de vida que pudiera tener en el futuro un niño no deseado. Pero una vez más estamos poniendo a un lado el problema ético central de este debate. Es ilógico tratar de proteger a un niño de posibles abusos futuros quitándole la vida, porque esa acción constituye en si misma un abuso irreparable.

     Señores legisladores, tan pronto el aborto es despenalizado o castigado con una pena menor que las que se aplican en otros casos de homicidio, hemos comenzado a transitar por un camino que no sabemos dónde nos llevará. Si se puede disponer de la vida de un niño antes de su nacimiento, ¿qué impide que se disponga de él después que nazca, como algunos abogan ya?

     Unos meses después de la legalización del aborto en Estados Unidos en 1973, el Dr. James Watson, laureado con el Nobel de Fisiología, afirmo que se debía considerarse la idea de privar al recién nacido de personería jurídica hasta tres días después del nacimiento, ya que “la mayor parte de los defectos (de los infantes) no son descubiertos hasta el momento mismo del nacimiento”. Así los padres tendrían la oportunidad de decidir si el niño vive o muere. Y Peter Singer, profesor de bioética de la universidad de Princenton, opina que debería permitirse la eliminación de niños con cierta condición de discapacidad ¡hasta los 28 días de nacidos!

     No es de extrañarse que unos años después, el tema de la eutanasia tenga tanta vigencia. Tal parece que la ancianidad y las enfermedades crónicas tienen cada vez  menos cabida en nuestra sociedad, donde la valía y dignidad de los seres humanos se miden en función de su utilidad y fortaleza vital.

     Pero el ser humano posee una dignidad intrínseca por el hecho de haber sido creado a la imagen y semejanza de Dios, el dador de la vida. El aborto es un crimen, un crimen perpetrado contra un ser humano indefenso a quien estamos llamados a defender, no a dañar. Legalizar el aborto y despenalizarlo no es otra cosa que tomarnos atribuciones divinas que no nos corresponden."

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